Friedrich Hölderlin

Friedrich Hölderlin nació en Lauffen am Neckar en 1770 y murió en Tubinga en 1843. A los veintitrés años, deslumbrado por la tradición clásica, abandona la carrera de teología y se dedica a una poesía que fusiona el paganismo de raíces griegas con el cristianismo. Desde bien pronto, desarrolla una poética propia en la cual el poeta responde a una misión ineludible que le convierte en emisario y vidente. La obra de Hölderlin es una búsqueda obsesiva de las raíces universales de la poesía y, en consecuencia, de las del lenguaje.

En 1802, Hölderlin manifiesta los primeros síntomas de locura y, posteriormente, es ingresado en una clínica. Los últimos treinta y seis años de vida los pasará en Tubinga, alojado por un ebanista. Allí, Hölderlin continuará escribiendo, ahora con un estilo más fragmentario y sintético, pero manteniendo su antigua lucidez, esta vez manifestada a través de destellos entrecortados por silencios colmados del sentido de lo inexpresable.

Ignorada en vida del poeta y durante gran parte del siglo xix, la obra de Hölderlin no empezó a ser publicada y leída hasta la primera década del siglo xx. Hölderlin es el poeta que mejor ha descrito la inexorabilidad de la solitud. Sin él no sabríamos fracasar mejor.